CUANDO SE PIERDEN LAS GANAS DE “COGER”

NO ESTOY EN EL MOOD

Por: Francesca Arrocha / francesca.arrocha@gmail.com

Hacía ya varios meses que no lograba completar un artículo. No por falta de ganas o por falta de ideas, y tampoco por falta de inspiración, porque la inspiración, las ganas y las ideas siempre las tengo.

Entonces, ¿qué es? Por qué no lograba completar un artículo?. Entre pensamiento y pensamiento, me di cuenta que la mayoría de las veces que tengo el tiempo de sentarme a escribir, no estoy en el mood”.

Y creo que así nos pasa con todo. Te gusta cocinar, pero hoy no estás en el mood”. Te gusta correr pero hoy no estás en el mood. Y está bien, no siempre tenemos que estar dispuestos a hacer algo. El problema surge cuando la ausencia del mood ya no es algo aleatorio, sino un estado casi permanente.

Te das cuenta que ya llevas semanas sin cocinar, o cocinando con desgano. Cuando sales a correr ya no te llevas al límite. Y en el momento en el que te das cuenta de esto, es cuando deberías empezar a analizar tu comportamiento, qué está pasando dentro o fuera de ti, que está cambiando tu estádo de ánimo sobre algo que normalmente te gusta.

Puede ser desde algo tan común como la falta de tiempo, cansancio acumulado, estrés, o quizás algo más peligroso como una depresión. No me quiero poner técnica, así que les dejo esa idea para su auto-análisis.

Pero qué pasa cuando no estás en el mood para acostarte con tu pareja, o como muy folclóricamente le llamamos: para coger. Evidentemente toda relación pasa por etapas, y en la del enamoramiento es cuando más deseamos estar con esa persona, todo el tiempo que se pueda y evidentemente cada oportunidad para “hacerlo” no se puede desaprovechar.

No me gusta encasillar relaciones, porque ya en otras ocasiones he mencionado que cada relación es un propio mundo. Con sus reglas y dinámica. Comparar tu relación actual con las anteriores, o con la de otras personas puede ser peligroso. Ya me ha pasado, y no me fue bien.

Pero digamos que en la relación que te encuentras ahora lleva un ritmo y una dinámica a la que ya estás acostumbrado, aún cuando no haya una “rutina”, hay cosas que hacen regularmente y otras que ya esperas que pasen, porque así ha ido fluyendo la relación.

NO ESTOY EN EL MOOD

Entonces un día empiezas a notar que ya el sexo no tiene la misma intensidad o frecuencia que hace unos meses atrás, que ya no te importa tanto sentirte deseado o satisfacer a tu pareja. No quiero alarmar a nadie, pero evidentemente algo está pasando, y no necesariamente el motivo esté dentro de la relación.

Como les mencioné hace unos párrafos, hay muchas factores externos e internos que pueden alterar nuestra conducta y evitar que logremos completar “tareas” que usualmente nos llenan de satisfacción. El sexo no es lo más importante en una relación, pero en definitiva es un indicador de cómo están yendo las cosas.

Una de las conversaciones más difíciles en la pareja es la del sexo, esa junto con la del dinero pueden ser las que causen más estrés al llevarlas a la mesa. Decirle a alguien que quieres mucho que no está satisfaciéndote es duro, pero más duro es vivir con eso.

Si sientes que tu pareja está actuando extraño, no corras a pensar que está con alguien más. Busca una ventana para la comunicación directa. Lo peor que puedes hacer es inventar historias en tu cabeza. Muchas veces las mujeres creemos que siempre es nuestra intuición hablando, y no siempre es así, hay otras voces dentro de ti, como la de la inseguridad, y esa nunca es una buena consejera.

NO ESTOY EN EL MOOD

Hay que tener en cuenta que los hombres también la pueden pasar mal, en nuestra cultura nos enseñan que siempre ellos deben estar al pie del cañón para cuando su pareja quiera sexo. Y no debe ser así, los hombres también se estresan, también sufren, y también necesitan detalles que los hagan sentir deseados.

Para lograr terminar este artículo me tuve que obligar, e intenté algo que normalmente no haría: hacer las cosas de afuera hacia dentro. Si no sientes ganas, búscalas. Hay una teoría que dice que si sonríes, aún cuando no te sientes feliz, de igual forma le mandas la señal al cerebro de que estás contento y te empiezas a sentir mejor.

Así que a buscar en la cajita de recuerdos las cosas por las que te enamoraste de él o ella, el porqué querías leer ese libro, por qué empezaste a practicar ese deporte, por qué buscabas recetas y las preparabas; y empieza a trabajar desde afuera, y así recuperar el mood.

Que no sea una más de la lista de excusas para no seguir en eso que tanto te gusta y tanta satisfacción te da.

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francesca.arrocha@gmail.com / Graduada en Artes Culinarias, psicóloga en formación, pichón de escritora y emprendedora. Redactora de www.strambotix.com

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