ALANIS: PROSTITUCIÓN EN LA GRAN PANTALLA

24 años. Trabajadora del sexo. Una mujer fuerte como pocas, aunque eso ella, no lo sabe.

-Y a nadie le importa que lo sea-

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Alanis, una de las películas argentinas que se exhibió en el Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF), causó conmoción y reflexión en la audiencia.

Dos inspectores la desalojan del apartamento en el que vive con su compañera de trabajo y su hijo Dante de año y medio, su casero la deja en la calle, sin dinero ni teléfono, tampoco tiene trabajo. Aún así jamás la oímos a quejarse. JAMÁS. A pesar de ser humillada innumerables veces, no parece sentir pena de sí misma. Frente a las más difíciles circunstancias se mantiene fuerte, resolutiva y podemos decir que hasta digna.

“La directora Anahí Berneri del largo “ALANIS”, no quiere moralizar, ni adoctrinar, sino ser fiel a la mirada de su personaje y a sus circunstancias –fragmentarias, casi siempre fuera de campo- a sabiendas de que el resto vendrá por añadidura” y lo consigue muy bien. La película te invita a reflexionar sobre la explotación de la mujer, la falta de oportunidades de algunos sectores, la indefensión, la resiliencia y también, sobre esa extraña belleza que se desprende algunas veces de realidades que no son bellas en lo más mínimo. No te dice, te muestra y te deja aire y tiempo para ir pudiendo construir tu propio pensamiento al respecto.

alanis iff 2018 cine

Dos de las respuestas de la directora en una de sus entrevistas, nos dejan muy claro desde la óptica que se ha hecho esta película que no te puedes perder.

Cuéntame del afiche, donde esa forma de mostrar el cuerpo está muy clara: Alanís será puta, pero ante todo es madre; la teta con la que amamanta a su hijo es la misma que ofrece a sus clientes para el placer. En Argentina hubo cines que no quisieron ponerlo.

En la Argentina, a diferencia de otros países, recientemente se llevaron detenidas a unas chicas por hacer topless en una playa. Y cuando hay una mujer amamantando en un espacio público muchas veces se le pide que se cubra; bueno, esto me pasó a mí también en Estados Unidos… Es algo que no puedo entender. Parece que si las tetas son mostradas como objeto de deseo está todo bien. De hecho, en el momento del estreno había otro cartel con personajes mostrando las tetas y todo indicaba que era un ménage à trois y ningún problema. Pero si hay una mujer amamantando, aunque no se le vea el pezón, ¡ah! Y si encima no es la imagen de la madre virgen e inmaculada que tanto se reproduce, como si los hijos nacieran por obra divina y no de relaciones sexuales, ya está todo mal. Hubo una cadena de multicines que nos pidió que cambiáramos el afiche, si no, no la ponían. Una pena. Nos costó muchísimo el tema de la exhibición en la Argentina porque los exhibidores deciden qué película pasar o no, y no es tan fácil para películas independientes argentinas como ésta. Y se escudaban en eso: “no, es muy fuerte”, “el afiche atenta contra la familia”. ¿Una mujer amamantando atenta contra la familia, porque tiene una mirada sexual y no virginal? Qué se yo, es el reflejo de lo que somos como sociedad. Son las palabras del discurso heteronormativo, ya que me pongo un poco más política. “El hijo de puta”, “la puta madre”, “la concha de tu hermana”. Todos atentan contra el cuerpo femenino, no hay manera: la sexualidad femenina es el insulto.

Llegamos al gran tema de la película: la prostitución y, como bien aclaras, no la trata de mujeres. Sé que para el guión te documentaste con la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina, AMMAR, que está por la legalización de la prostitución como trabajo, y también con la de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos, AMADH, que busca lo contrario, la abolición. Tras el estreno, ¿has vuelto a hablar con ellas?

No te lo vas a creer: las de AMMAR estuvieron este domingo en La Mostra de Cinebaix en Cataluña y, sin que yo me enterara, fueron a presentar la película. Para mí es maravilloso que ellas se adueñen de Alanís y vayan y la presenten y hablen. Allí estaban María Riot de Putas Feministas y otras chicas de AMMAR y yo me enteré cuando la decisión ya la habían tomado: “La vamos a presentar”. Bueno, genial. También las de AMADH se han puesto en contacto conmigo y algunas me dicen: “Eh, pero las chicas de AMMAR han tomado la peli como bandera y eso está mal porque no hace militancia por la legalización”. Y yo siempre digo: la película no es un panfleto por la legalización de la prostitución. Sí creo que la clandestinidad las hace más vulnerables, pero no sé cuál es la solución ni qué medidas hay que tomar. Porque las de AMADH también me decían: “Nosotras también la podemos tomar como bandera, porque todo lo que cuenta la película nos identifica, son nuestros problemas”. Eso: la película no tiene un juicio de valor, tampoco baja líneas sobre cuáles deberían ser las medidas o las políticas de Estado al respecto. Lo que intenta hacer es problematizar, generar cierta reflexión, y ojalá se puedan poner en agenda estos temas.

Alanis es puta porque siempre lo ha sido, porque nunca se ha parado a pensar en que existiese para ella la oportunidad de dejar de serlo.

 

Fuente:

http://www.programaibermedia.com/nuestras-cronicas/que-sea-todo-el-cuerpo-el-que-comunique-una-conversacion-con-anahi-berneri-la-directora-de-alanis-pelicula-imprescindible/

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LadyMadriz

albaparages@gmail.com / “Tú cocinas y yo friego los platos” como máxima en la vida. Creativa publicitaria que a veces escribe en Internet. Madrileña en Panamá.

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